Un estudio internacional publicado en el Journal of Animal Welfare revela que las condiciones habituales de almacenamiento de los peces Betta, populares por sus colores y aletas, pueden perjudicar gravemente su bienestar. Investigadores de Singapur, Australia y Francia analizaron cómo el tamaño del tanque y el enriquecimiento ambiental (plantas, escondites) afectan su comportamiento.
El estudio comparó 13 ejemplares machos en cinco entornos: desde recipientes de 1,5 litros (típicos en ventas) hasta acuarios de 19,3 litros, con y sin elementos naturales. Los resultados mostraron que los peces en tanques grandes (mínimo 5,6 litros) nadaban 92 segundos más por observación y exhibían conductas naturales como exploración y búsqueda de alimento. En espacios pequeños o vacíos, presentaban patrones repetitivos, inmovilidad prolongada e interacción excesiva con las paredes.
El enriquecimiento ambiental fue clave: en tanques con grava, plantas y refugios, los peces usaban estos elementos durante casi la mitad de su descanso, evitando quedar suspendidos en aguas abiertas. Además, se observaron personalidades individuales, sugiriendo la necesidad de adaptar los entornos a cada ejemplar.
Los autores critican las normativas actuales, centradas en la calidad del agua pero vagas en espacio y diseño. Recomiendan tanques anchos (no altos), de al menos 5,6 litros para venta y mayores para mascotas, con elementos que imiten su hábitat natural. También instan a acuarios, tiendas y dueños a priorizar el bienestar animal, reconociendo su capacidad de sufrimiento.
Tras el estudio, todos los peces fueron reubicados en tanques adecuados, con dueños comprometidos a mantener los estándares propuestos. La investigación subraya la urgencia de actualizar regulaciones y prácticas en el comercio de peces ornamentales.
